Breve historia de las bibliotecas. Parte I

La biblioteca, atendiendo a la definición del diccionario de la RAE, es una institución cuya finalidad consiste en la adquisición, conservación, estudio y exposición de libros y documentos. Sin embargo, se trata de una definición de acuerdo con las bibliotecas actuales, que como veremos a continuación, han sufrido cambios a lo largo de su dilatada historia y de acuerdo a los múltiples devenires socioculturales.

 

1 Las bibliotecas en la Antigüedad

Los primeros vestigios de bibliotecas los encontramos en la Antigüedad, y se trata principalmente de grandes salones donde se almacenaban las tablillas de arcilla que contenían los conocimientos de la época: cuentas, transacciones económicas, y textos sobre astronomía, matemáticas o medicina.

Las tablillas de arcilla son los documentos más antiguos que se han hallado y fueron descubiertas en Mesopotamia en el III milenio a. C. Concretamente, los hallazgos más importantes a la vez que antiguos han sido: la biblioteca de Nippur, la de Ebla, la de Lagash, la de Asurbanipal (de la que hablamos en este post), y ya en el II milenio, la de Ugarit. De hecho, las excavaciones en Ebla han demostrado que las funciones bibliotecarias básicas como la clasificación de los materiales; signaturas; estanterías ordenadas por su forma y contenido estaban definidas a grandes rasgos hace ya 4.500 años.

Fuentes históricas referencian algunas bibliotecas en Egipto (caso de la del Faraón Ossimandias en su palacio de Tebas en torno al 3.000 a.C.) pero dadas las múltiples ocupaciones del territorio, se perdió cualquier prueba de ello.

En Grecia destacan las bibliotecas de Pérgamo y Alejandría. La biblioteca de Pérgamo se fundó en el siglo II a. C., y tuvo en torno a 200.000 volúmenes, muchos de ellos especializados en filosofía y otras ciencias de libre interpretación. Sin embargo, en el año 40 a. C., Marco Antonio mandó trasladar sus fondos a la Biblioteca de Alejandría. Esta, por su parte, fue fundada por el año 300 a. C. por Alejandro Magno, y aunque no se conoce con exactitud el número de manuscritos que pudo conservar, se dice que albergó unos 700.000. Gracias a esta última institución, el concepto de biblioteca se transformó de depósito de libros a centro que los adquiere para una finalidad y los guarda con un orden para facilitar su localización y posterior consulta, ya que la Biblioteca de Alejandría se puede decir que fue un centro de investigación.

En Roma, ya en tiempos de la República, se dio un hecho que facilitó la implantación de la idea de biblioteca, y fue la llegada a la ciudad de colecciones de libros griegos conseguidas como botín de guerra. De hecho, hubo también bibliotecas de particulares desde finales de la República, caso de la llamada Villa de los Papiros, en Herculano, que quedó sumergida bajo las cenizas volcánicas del Vesubio en el año 79. De cualquier forma, también se crearon bibliotecas de libre acceso: en tiempos de Augusto la del Pórtico de Octavio con un espacio de 18.000 metros cuadrados, y la biblioteca del Palatino; también fundó varias Tiberio y Trajano, este último la conocida como Ulpia, que estuvo a la altura de las de Pérgamo y Alejandría.

Puedes leer aquí la entrada sobre los tipos de documentos en la Roma Clásica.

2 Las bibliotecas en la Edad Media

En el año 395 d. C., con la muerte del emperador Teodosio, el Imperio Romano se divide en dos bloques: el Occidental, con capital en Roma, y el Oriental, en Constantinopla.

2. 1 Las bibliotecas en el Imperio Bizantino

En Bizancio se esforzaron por mantener la unidad de los pueblos tan diversos que aglutinó, y para ello trataron de reforzar la herencia cultural que habían recibido. De manera que el enorme valor que le dieron al libro como testimonio de dicha herencia dio lugar a la creación de bibliotecas en las instituciones políticas, educativas y religiosas, pues era bastante elevado el número de personas que sabían leer y escribir.

Surgieron bibliotecas privadas como de Eustacio (arzobispo de Tesalónica en el siglo XII), la Biblioteca de Focio (patriarca de Constantinopla en el siglo IX) y la Biblioteca de Aretas (obispo de Cesárea en Capadocia hacia el 900). Sin lugar a dudas, las bibliotecas más importantes estaban en la capital, en Constantinopla, y pertenecían a los emperadores, patriarcas o a monasterios.

2. 2 Las bibliotecas en el Islam

Las mezquitas, al igual que en las catedrales de los cristianos, ejercieron como motor de la vida intelectual, y en ellas se formaron bibliotecas donde principalmente disponían de obras religiosas y de estudio.

Las bibliotecas árabes tenían muchos más libros que las de la Antigüedad y de los cristianos coetáneos, debido al bajo coste de sus libros y su rápida reproducción. Los árabes utilizaron como soporte el papel desde los primeros siglos, frente al pergamino usado en otros lugares.

Destacan las numerosas bibliotecas establecidas en madrasas, escuelas religiosas o seculares, como la Nidamiya de Bagdad, creada por Nizam al-Muluk, en hospitales y, especialmente en mezquitas, como la que al Qad I Fadil creó en el Cairo.

2. 3 Las bibliotecas monacales en la Alta Edad Media

En esta época se utiliza el pergamino como soporte y aparece la encuadernación, así, el rollo da paso al códice. Las principales bibliotecas son las ubicadas en los monasterios, donde además se realizaba labores de copia y conservación de códices.

Un aspecto muy importante en cuanto a difusión de la cultura en occidente fue la práctica del préstamo de libros. En los monasterios había un scriptorium, para copiar libros, de forma que los monjes copiaban libros que habían tomado en préstamo para así poder después sumarlo a su colección.

Scriptorium medieval.

Fueron creados en estos tiempos importantes monasterios con destacadas bibliotecas, caso de las de Montecasino y Vivarium (en Italia), y otras como Saint Gall (Suiza), Lindisfarne (Inglaterra) y Ripoll (Cataluña).

2. 4 El renacimiento Carolingio

A parte de las bibliotecas de los monasterios, otro importante foco de interés cultural fue la Corte Imperial de Carlomagno en Aquisgrán, como ya hablamos en esta entrada. En esta época se dio un renacimiento cultural de tipo literario, como antesala al humanismo del siglo XV. Fue este renacimiento literario lo que favoreció la fundación de las bibliotecas.

Alcuino fue la figura central de este movimiento cultural, a quien Carlomagno llamó como maestro en la Escuela Palatina. Él mismo fundaría más tarde la Biblioteca Palatina, que funcionó como lo que hoy es una biblioteca nacional, pública, universitaria y archivo.

2. 5 La Baja Edad Media

En este periodo aparecen otro tipo de bibliotecas, además de las monacales: las catedralicias, las universitarias y las colecciones reales.

Las primeras, las bibliotecas catedralicias, giraban en torno a la vida urbana que empezaba a dinamizarse. Se abastecían de donativos principalmente. Puede mencionarse en este sentido la biblioteca de la catedral de Verona, pues es de las más antiguas (funciona ininterrumpidamente desde el siglo V y conserva cinco códices de dicha época). También cabe destacar la de York, Colonia, Lyon, Gerona y Pamplona.

Libros encadenados.

 

Las bibliotecas universitarias por su parte, se empiezan a desarrollar desde la segunda mitad del siglo XII. Se asentaban en cada facultad o escuela, y tenían dos partes bien diferenciadas: la de consulta, con los libros encadenados, y la compuesta por libros que se prestaban a los profesores o incluso a alumnos. También este tipo de biblioteca se nutría principalmente a base de donaciones o legados de mecenas o profesores. En este apartado destacamos las bibliotecas de la Universidad de Oxford, del siglo XII, la de Cambridge, algo posterior, del siglo XV, y en España la de Palencia, siendo fundada en 1212.

Por último, la colección real más destacaba de la época es la de los reyes castellanos Alfonso X y su hijo Sancho IV, dada la ingente cantidad de obras que se produjeron bajo su reinado.

 

Y hasta aquí la entrada de hoy. Ante cualquier cuestión o sugerencia, no dudéis en dejar vuestro comentario o escribir a info@universoescrito.com. La próxima semana volvemos con la Parte II de esta misma entrada. 

 

 

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