Breve historia de los archivos

Los primeros archivos

La historia de los archivos y su documentación puede remontarse a la aparición de la escritura, puesto que excavaciones arqueológicas en Tell Hariri, Nipur, Ras-Shamra y Egipto han dejado muestra de la existencia de archivos en la antigüedad.

Los documentos que había en estos primeros archivos contenían documentación legal, padrones, censos, títulos de propiedad, registros de soldados y documentación privada. A fin de cuentas, la documentación era una herramienta de control de la población y de la riqueza.

Estos primeros documentos eran principalmente tablillas de arcilla sobre las cuales los babilonios, sumerios y arcadios escribían usando la escritura cuneiforme. Otras veces se escribía sobre pieles, madera o marfil, y los egipcios también sobre papiro.

Tablillas de madera.

Grecia

En Grecia y en Roma los archivos son anteriores a las bibliotecas, y esto se debe a la propia manera de entender la cultura y la diferencia entre libro y documento.

En Grecia, la escritura se considera un bien común, un instrumento de divulgación. Así mismo, la escritura está vinculada al funcionamiento de la polis, y se habla de archivos organizados una vez la polis ya ha madurado, que en Grecia ocurre en el siglo V a.C. En este momento, los primeros depósitos documentales dependían de las diferentes magistraturas que estaban instaladas en el “Archeion”, donde estaba la sede.

En el siglo IV a.C. se produce una centralización de los documentos públicos de Atenas, y el archivo central fue el “Metroon” (dedicado a Rea/Cibeles). Era un lugar de conservación abierto a consultas, e incluso se podía obtener copias y reproducciones de los documentos. Como los templos tenían un fuerte carácter sagrado, se hace referencia a que era un lugar de garantía y credibilidad (“loca credibilia”).

Roma

En el periodo entre los siglos VII-V a.C. ya hay archivos vinculados a la República, por lo tanto, antes que en Grecia.

En estos tiempos se definen los mecanismos de producción del documento público, que consiste en el depósito de una copia en el archivo de la institución correspondiente. A diferencia de Grecia, en Roma existía una extensa red de archivos, ya que paralelamente a la creación de las provincias se habían ido formando los archivos.

En el siglo V a.C. se crea el “Tabularium”, que se convierte en el archivo público más importante y está vinculado al templo de Saturno (también es considerado un “loca credibilia”). Además de la red de archivos de Roma se puede mencionar la existencia de archivos de distinta tipología: archivos provinciales, municipales, militares, religiosos, …

En cuanto a los archivos privados, en Roma existían pero eran un lujo que solo podían permitirse las familias adineradas. Estos archivos se situaban en una parte de la casa que recibía el nombre de “Tablinum”, aunque los documentos más importantes seguían llevándose al templo, caso de los testamentos.

A día de hoy, la información que tenemos sobre estos archivos es generalmente indirecta aunque abundante, por una parte procede de los autores clásicos, y por otra, de restos arqueológicos.

Alta Edad Media. La convergencia en las prácticas de la conservación bibliográfica y documental

Entre los siglos VII y XI finaliza la distinción entre los términos archivo y biblioteca. Esto se debe a que tanto la producción como la conservación de los libros se monopoliza entorno a la Iglesia. Además, se constituyen como espacios de conservación que pierden sus funciones como lugares activos de uso de documentos y libros. Por eso, los libros van a verse como tesoros, porque tienen precios elevados. Los documentos, por su parte, van a significar la garantía de aspectos jurídicos.

Siglos antes, al caer el Imperio Romano de Occidente tiene lugar la desaparición de la distinción entre lo privado y lo público. Incluso el estado no es considerado “res publica”, más bien patrimonio de los gobernantes. En el Código de Justiniano (s. VI) se marcan las competencias legislativas: podían tener archivos los emperadores, reyes o papas, además de los archivos de los reinos germánicos.

El archivo es el lugar en el que el rey guarda sus documentos, pero también lo relativo al Estado, ya que el rey lo concibe igualmente como suyo. En estos documentos se recogían sus propiedades, derechos y privilegios.

La Iglesia tenía reconocido el derecho de adquirir bienes y propiedades, por ello, tenían documentos que garantizaban la posesión de dichos bienes. Eran como los archivos reales pero tenían una diferencia fundamental, y es que los de la Iglesia eran “loca credibilia” (como los templos antiguos). Por lo tanto, allí había documentos propios y ajenos.

Baja Edad Media. Novedades y permanencias

A caballo entre la Alta y Baja Edad Media los archivos son más itinerantes, ya que los señores feudales no tienen un lugar de residencia fijo debido a las conquistas territoriales.

Ya en el siglo XIII, las cancillerías empiezan a desarrollar mecanismos para controlar los documentos que emanan. Crean los registros, que son códices diplomáticos con contenido documental. Este mecanismo aceleró el crecimiento de los archivos reales (siglo XIV), pues estos ya tienen una sede fija, están organizados y son independientes. Allí conservan los registros y otros documentos vinculados a la Corona.

Archivos reales en la Corona de Aragón:

  • Archivo Real en Barcelona. Creado en 1346 por Pedro IV.
  • Archivo Real en Valencia. Creado en 1419 por Alfonso el Magnánimo.
  • Archivo Real de Zaragoza. Creado en 1471 por Juan II y destruido en 1808.

Archivos reales en la Corona de Castilla:

La concepción del monarca de que el archivo es de su patrimonio prosigue en este periodo. Aparece como un espacio de custodia de los documentos. Lo que sí cambió, sobre todo a finales de esta época, fue la organización: los fondos están más organizados y la tarea de administración más activa. Además, se vuelve a permitir la consulta de los fondos. Sin embargo, no todos los documentos están juntos, la sede es fija pero no única.

Archivos del Estado

Archivo General de Simancas.

En 1540 Carlos I funda el archivo de Simancas. Al sucederse el trono a su hijo Felipe II, convirtió el archivo en un archivo de estado.

Al crealo, Carlos I lo dispone para recoger toda la documentación dispersa de interés para el monarca, pero con Felipe II cambia el concepto de archivo.

  • Felipe II quiere asegurarse de que funciona correctamente, y envía periódicamente documentos para hacer una relación entre ellos y garantizar así su conservación.
  • Los documentos conservados son de interés de la corona y también de los ciudadanos.
  • Se concibe el archivo con fines administrativos pero también como memoria del devenir histórico.

El archivo de Simancas, sin embargo, no estaba abierto. Sí se podían obtener copias pero no acceder al archivo directamente, solo mediante la administración.

Archivos privados

Entre los siglos XVI y XVIII, la nueva realidad en las prácticas de conservación documental ocasionó el nacimiento de los archivos privados como entidades organizadas (ejemplo de ello lo vemos con el hecho de que los ciudadanos empiezan a guardar las cartas que intercambiaban).

Archivos nobiliarios

Aparecen en el siglo XVI, cuando cambia la nobleza caballeresca a cortesana, a lo que también se le suma la fundación de las monarquías autoritarias sin depender ya de la nobleza. Van a ser los más importantes cuantitativa y cualitativamente, pues en los grandes archivos nobiliarios ya se produce:

  • La separación entre libros y documentos.
  • La organización por medio de profesionales (secretarios y escribanos).

Nuevas concepciones de archivo, nuevas exigencias sociales

En los siglos XVII-XVIII el archivo se convierte en el lugar en el que se conservan los instrumentos que garantizan el orden social. Por ello surge la preocupación social por el archivo.

En tiempos de Felipe V (que reinó entre 1700-1724), la Junta de Incorporación revisaba las propiedades y todo aquel que no tuviese los documentos que justificasen su posesión se lo incorporaban al realengo (que eran los lugares dependientes del rey). Por lo tanto, los documentos garantizaban derechos y propiedades, y ocasionaron muchos pleitos, a ello se le suma que se crearon muchos documentos falsos para justificar estas posesiones.

Estado burgués y las instituciones memoria

La constitución del estado burgués en el siglo XIX tuvo principalmente dos consecuencias:

  • La constitución de grandes depósitos de libros y documentos para la preservación del patrimonio de un pasado al que se retornaba en busca de identidad.
  • La creación de instituciones para formar especialistas en la conservación de dicho patrimonio.

Archivos administrativos y archivos históricos

También el siglo XIX es el que va a marcar la diferencia entre archivo administrativo y archivo histórico. Tiene su origen en la Revolución Francesa, puesto que en ella aparecen una serie de conceptos como “soberanía nacional” y “estado de derecho”. Estos a su vez asentaron los principios de responsabilidad, garantía de eficacia y justicia en las actuaciones de la Administración.

Consecuentemente va a surgir el entender de archivo como garantía de los derechos de los ciudadanos, iniciado a partir del Estado Burgués. Y así, van a ir creándose los archivos estatales europeos, muchos de ellos a partir de los reales.

Archivos nacionales

  • Francia: el origen de los archivos nacionales de Francia está en la Revolución Francesa.
  • Reino Unido: aparece el Public Record Office en 1851.
  • España: en 1844 el Archivo de Simancas dejó de ser el archivo de la Administración y pasó a ser Histórico. A su vez, se creó como gran archivo el Archivo General Central en 1858 en Alcalá de Henares, y fue destruido en 1939. En el año 1969 se crea el Archivo general de la Administración, de nuevo en Alcalá de Henares, consolidando así el Sistema Archivístico español, de hecho, en él se regula los plazos de las transferencias.

En el siglo XX se puede decir que ya llegamos a la época de plenitud archivística: se crean organismos internacionales (CIA), y también organismos de carácter político y judicial que tienen como finalidad la protección de los archivos. En los años 50, de hecho, aparece una ley que declara como delito la destrucción de los archivos y otros bienes culturales.

 

Hasta aquí la entrada de hoy. Si te ha gustado esta entrada, seguramente también te resulte de interés esta otra sobre cuál es la biblioteca más grande del mundo. Ante cualquier sugerencia o puntualización, no dudes en dejar tu comentario más abajo o escribir a info@universoescrito.com

6 Comentarios

  1. Te agradezco mucho por compartir esta información, estoy haciendo un trabajo sobre las bibliotecas y todo lo relacionado con su historia, y este artículo me ha venido de lujo. Es fascinante descubrir escritos que se remontan a civilizaciones tan antiguas.

    Sin más, felicidades por tu blog, esperemos que siga creciendo y trayéndonos más datos interesantes. Saludos.

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