Entrevista a Fernando García-Pañeda: «escribo la historia que me atrapa en un momento dado»

Fernando García-Pañeda publicó su primera novela en 2002, Viento de Guerra (reeditada en 2007 con el título Las lágrimas de Eurídice), a la que siguieron la intriga contemporánea de Kismet (2005), y las intimistas Tres Gymnopedias (2008) y Sueño y azar, con la que resultó ganador del Premio Alhóndiga de Narrativa Breve 2014. También ha publicado Gentes del Club (2012), un libro de relatos de humor british-style.

Su novelaTodos tus nombres obtuvo en 2017 el Premio Talento Caligrama, convocado por Penguin Random House Grupo Editorial.

La crítica le ha señalado como un escritor polifacético que maneja con destreza distintos géneros y que posee un estilo propio, culto y elegante.

U.E.- Un placer entrevistarte, Fernando. Nos gustaría que nos contases en primer lugar cómo comenzó tu carrera literaria.

El placer es mío, de verdad, es un privilegio realizar esta entrevista para Universo Escrito, un blog sobre de libros, bibliotecas y literatura, entre otros temas, que recomiendo a todos mis lectores.

En cuanto a los comienzos, sé que es habitual remitirse a la infancia, y entiendo que sea así, porque en la infancia es donde la semilla de la creación encuentra la tierra buena para crecer y florecer. Pero no es mi caso. Es cierto que en esa época la creación me condujo muchas veces al papel para crear cuentos o poemas, pero no tardé en abandonar por simple comparación entre lo que leía y lo que yo escribía. Bueno, es que no había comparación siquiera. Así que me entregué a la lectura, que es donde encontraba lo que realmente quería: disfrutar de otros mundos con palabras escogidas, dulces o fuertes, y conocer las mil formas que adopta el espíritu humano según la época, el lugar o las circunstancias. Muchos años, muchos miles de libros después, con casi treinta y ocho años, y no sin vacilaciones, empecé a crear mi propio mundo, a adentrarme en diferentes épocas, a navegar por diferentes lugares con mis propios personajes, y publiqué mi primera novela. Y ése es un viaje sin retorno posible para mí.

U.E.- El último de tus libros ha sido publicado recientemente coincidiendo con la situación que la pandemia COVID-19 ha generado, de hecho, se titula “Con fin a dos”. ¿Qué pretendes transmitir con esta última novela?

Pretendo insuflar un poco de esperanza, de fuerza y hasta de rebeldía contra el cambio de vida que nos ha obligado a adoptar la pandemia. Una nota de color entre tanto gris plomizo. Contra la tristeza, el desaliento, la abulia y hasta el desapego que nos impone esta situación he querido emplear el romanticismo y el sentido del humor para hacer frente a todo ello. Creo que el amor y el humor, juntos, como máxima expresión del espíritu humano, son imbatibles ante cualquier desgracia. De hecho, así es como se enfrentan mis personajes a la pandemia y al confinamiento.

U.E.- Otra de tus novelas, “Todos tus nombres” (2017), ha sido excelentemente aclamada por la crítica y premiada en la I edición de los Premios Caligrama. Una novela de espías donde nadie sabe quién es quién hasta el final. ¿Qué te ha aportado este premio a nivel personal y en tu carrera profesional?

Todo premio es un espaldarazo a la carrera literaria. Creo que es un fuerte “sigue así, que vas bien”, que muchas veces se necesita, porque, al menos en mi caso, las dudas o la falta de perspectiva propia sobre la calidad o el valor de lo que estás creando siempre están al acecho. En el caso del Premio Talento Caligrama me sirvió además para acceder a la máxima división editorial, por lo que supuso una especie de doble premio. En todo caso, el máximo, el mejor premio que se puede recibir es el de acumular un buen puñado de buenos lectores que te digan que han disfrutado y saboreado tus novelas. Pero si las críticas también son favorables, miel sobre hojuelas.

U.E.- Actualmente tienes publicados ni más ni menos que siete libros y, además, de distintos géneros literarios, ¿en cuál de ellos crees que encajas mejor y por qué consideras que es importante moverse en distintos géneros?

La verdad es que no puedo encajar en un género concreto. En mi caso, escribo la historia que me atrapa en un momento dado, y ocurre que puede situarse en un lugar o en una época alejada de la nuestra, por eso voy de un lado a otro, en esta época, en lugares y épocas indeterminadas. Es la idea, la historia la que me lleva, no soy yo quien lo decide, y eso no va a cambiar. Lo cierto es que no sé siquiera si es importante o no, si es bueno o no el moverse entre géneros distintos. Si es bueno o malo, eso son los lectores quienes lo juzgan.

U.E.- Una de tus características como autor es la de polifacético, ¿qué autores y autoras consideras que han influenciado tu estilo y gusto literario?

Creo que ese ramalazo polifacético proviene de la gran variedad de mis lecturas. Como lector he leído y leo de todo, desde los clásicos grecorromanos hasta novelas actuales. Pero, sobre todo, lo que más hondo me ha calado en cuanto a lectura es la del siglo XIX, la época en que la novela creció y se desarrolló. El siglo XIX español, inglés o francés, sobre todo. Hay tres autores que predominan sobre los demás en cuanto a mis influencias: Jane Austen, Pío Baroja y Stefan Zweig. Pueden parecer contradictorios, pero el fondo de su escritura, sus estilos, sus ideas, sus valores, su forma pareja de ver el mundo y analizar el espíritu humano me atrapan y encajan con mi forma de ser y creo que, de una forma u otra se refleja en el estilo y el fondo de mis novelas. Podría citar otros varios nombres que me influencian de manera parcial o en algunos aspectos concretos de lo que escribo, pero aquellos tres dan una idea más concreta y exacta.

U.E.- Hablábamos semanas atrás de un proyecto para recuperar la literatura romántica clásica. ¿Nos podrías contar un poco más a cerca de dicho movimiento?

Por explicarlo de forma resumida, se trata de retornar al concepto de romanticismo o de novela o comedia romántica como relato en el que la importancia de valores como el cariño, la ternura y la preocupación por los demás se sobrepone a los sentimientos, la pasión o el arrebato de alienación de toda relación amorosa. La variedad que ofrecen las relaciones entre personas, cuando media el amor, es una fuente de historias revestidas de belleza interior y exterior, historias que posean toda la apariencia de ser verídicas, que perfectamente podrían ser reales y ocurrir a cualquiera de nosotros, porque es importante protagonizarlas con personajes reales, de carne y hueso. Por eso me gusta llamarlo realismo romántico, porque combina realismo y romanticismo, dos dimensiones que de ordinario parecen contrapuestas, pero son perfectamente complementarias.

Así que hay dos elementos clave en este tipo de literatura: amor y belleza. El amor de verdad, del bueno, no la mera atracción sexual, no la reacción bioquímica expresada, para más inri, de forma explícita, sino el amor en el que imperan la inteligencia y las emociones auténticas. Y la belleza no es la apariencia exterior, ni mucho menos, sino la belleza que irradia algo hermoso que se estaba roto o abandonado pero se ha recompuesto o se ha recobrado, y también la elegancia emocional de quienes no rechazan esa belleza rota o perdida, sino que se empeñan en recomponerla o buscarla y encontrarla.

U.E. – También quería apuntar que eres un autor muy comprometido en redes sociales, y tienes perfiles activos donde publicas fragmentos literarios de tu autoría. ¿Crees que es importante esta faceta para el autor del siglo XXI?

Guste o no, en estos tiempos es muy importante para todo tipo de autores. Incluso para los consagrados. Pero, para los que no estamos en primera línea, es imprescindible. Por un lado, es la única forma de encontrar a nuestro verdadero público, de intentar llegar a nuestros lectores ideales. Y, por otra parte, las redes son el único y gran escaparate donde se puede mostrar el estilo y la manera de contar las historias de cada cual. Yo actualmente soy bastante activo sobre todo en Instagram (@fernando_g_paneda), porque su combinación de imágenes, texto e historias fugaces se adapta muy bien a la forma de publicitar mis novelas. Aunque, donde me explayo con mayor intensidad mis ideas y donde puedo desarrollar con mayor amplitud es en mi blog personal (www.fernandogarciapaneda.com).

U.E. – Y ya para finalizar, ¿tienes algún proyecto literario en proceso o para comenzar próximamente? ¿Nos podrías hacer un adelanto?

Tengo terminada una novela que desarrolla la vida de la pintora francesa Élisabeth Vigée-Le Brun. Es un viaje a través de las últimas décadas del siglo XVIII y el principio del siglo XIX (con la Revolución Francesa, las guerras revolucionarias y napoleónicas de por medio) contado en primera persona por una artista que rompió barreras sociales impuestas a las mujeres de la época. Fue la pintora oficiosa de Maria Antonieta, accedió a la Academia Real de Pintura y Escultura y viajó por Italia, Austria, Rusia, Prusia, Inglaterra y Suiza antes de establecerse de nuevo en Francia tras la restauración monárquica. Así como su obra y su vida pública son de sobra conocidas gracias a las Memorias que dejó para la posteridad, lo concerniente a su vida privada es un misterio, y ello da pie a novelar su vida con unos toques de imaginación, y en mi caso a volcar mi creatividad con tan excepcional mujer.

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