Las bibliotecas de los museos, esenciales aunque a veces invisibles

Cada 18 de mayo desde el año 1977 se celebra el Día Internacional de los Museos, promovido por el Consejo Internacional de Museos (ICOM). Aprovechando esta celebración, queremos hoy hablar de una sección de los museos y de la importancia de la misma: la biblioteca de los museos.

Como ya sabemos, y remontándonos a la definición de la RAE, un museo es una institución, sin fines de lucro, cuya finalidad consiste en la adquisición, conservación, estudio y exposición al público de objetos de interés cultural.

Como apoyo a sus actividades y a la investigación surgieron las bibliotecas de los museos, también denominadas bibliotecas especializadas, debido a que sus fondos están relacionados con su colección y áreas de especialización del museo.

Las primeras bibliotecas de museos hasta hoy

El primer testimonio de Museo (Musaeum) fue el de Alejandría, que era un centro de veneración a las musas, y en el que se dispuso lo necesario para que científicos, eruditos y escritores del Mundo Antiguo pudieran trabajar e investigar. Así, se puede decir que, en sus orígenes, un museo era a la vez un lugar para la investigación, una biblioteca y una academia.

Tendremos que esperar a 1683, cuando se funda el Museo de Arte y Arqueología Ashmolean en Oxford para que se utilice de nuevo la palabra museo, coincidiendo con una época de coleccionismo y sed de aprendizaje. Es por eso que los museos tenían como principal misión la de “educar”.

Ya en el siglo XIX las bibliotecas son una parte imprescindible de los museos, pero como comentábamos antes, se consideraban una herramienta que daba apoyo al personal del museo. No estaban concebidas para el público en general, de hecho, en algunas bibliotecas de museos todavía perdura este carácter de biblioteca privada. Algunas de estas bibliotecas de referencia en museos son la del Museo de Bellas Artes de Boston, que se creó en 1870; o, la biblioteca y archivo del Museo Nacional Germano, creado en 1852 en Nuremberg para recopilar documentación sobre la historia del arte alemán.

 

Biblioteca del Museo de Historia Natural de Boston.
Biblioteca del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

Las bibliotecas de los museos en la actualidad ¿por qué tan necesarias?

Actualmente, las bibliotecas de los museos adquieren mayor importancia, si cabe, porque las funciones que asumen son más variadas y engloban tanto a personal del museo como a usuarios del mismo.

Años atrás, la biblioteca del museo era un lugar de custodia de documentos y apoyo al personal del centro únicamente. Ahora, las bibliotecas de los museos (algunas, no todas) están abiertas al público general, garantizando la custodia pero también la consulta e investigación. Se constituye como un centro con documentación de referencia sobre temas relativos al museo en cuestión (catálogos de subastas, de exposiciones, libros de referencia de arte, etc.) y, además, se convierte en una entidad que genera documentación: la edita, la publica. Por lo tanto, toda esta documentación del museo abierta al público no hace más que ampliar el conocimiento sobre el mismo, su colección, sus fondos, su contexto, ….

Biblioteca del Museo Arqueológico Nacional (España).

El apoyo de la biblioteca del museo al personal del centro es esencial, como viene siendo desde sus orígenes. A la hora de elaborar un manual, hay que documentarse, añadir bibliografía específica que sustente el trabajo, hay que leer y entender el contexto que envuelve una exposición, obra u objeto concreto… Y no hay que olvidar que el apoyo en actividades didácticas por parte de la biblioteca es muy importante, ya que cada vez son más las visitas guiadas de escolares, asociaciones, universitarios, … a los museos. Es el pilar básico a la hora de elaborar talleres para escolares, pero también para celebrar eventos académicos como congresos, cursos o jornadas.  

Ni qué decir tiene que para que el buen funcionamiento de la biblioteca del museo es necesaria una estrecha colaboración y cooperación entre bibliotecario y museólogos. Es primordial el apoyo para saber qué títulos hay que adquirir, qué fondo habría que reforzar o qué manual editar, además porque siempre van a requerir la ayuda del otro en sus respectivos campos.

En España, existe la Red de Bibliotecas de Museos (BIMUS), que tiene el objetivo de optimizar los recursos materiales y humanos de las bibliotecas, partiendo de un sistema común de gestión automatizada. Así, se garantiza la adquisición cooperativa, un catálogo colectivo, el desarrollo de políticas y servicios bibliotecarios comunes y el préstamo interbibliotecario.

Como el resto de las bibliotecas, las de los museos también generan y custodian información. Por eso, la biblioteca en el museo será el eje central para gestionar toda esta documentación y abastacer al público general y al propio personal del centro. Son, por tanto, un canal de divulgación externo que complementa a las funciones del museo, funcionando como un instrumento para que el usuario además de ver y aprender de la exposición, pueda complementar y ampliar la información relativa a la misma y a otros temas afines.

Y hasta aquí la entrada de hoy. Si te ha gustado esta entrada, tal vez te interese esta otra sobre archivos musicales. Ante cualquier sugerencia o cuestión, no dudes en dejar tu comentario o escribir directamente a info@universoescrito.com

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