Principales tipos de libros desde la invención de la imprenta hasta la Ilustración

En la siguiente entrada detallaremos los principales tipos de libros que hubo desde que se inventó la imprenta hasta la época de la Ilustración.

 

INVENCIÓN DE LA IMPRENTA

A partir del siglo IX ya se tiene constancia de que hay libros impresos xilográficamente en China, pero la invención de tipos metálicos tendría que esperar hasta cerca de 1234. Años más tarde, concretamente el 1377 en Corea, durante la Dinastía Goryeo, se imprimió el libro más antiguo que seguía este procedimiento: el Jikji.

En el plano europeo, debemos trasladarnos a Estrasburgo en 1436, cuando Gutenberg decidió experimentar con una nueva tecnología de impresión con un sistema ajustable de moldes para elaborar tipos móviles reutilizables, con plomo fundido. Lo que proponía Gutenberg distaba mucho del procedimiento utilizado hasta entonces, que consistía en bruñir el papel contra un taco de madera grabado y entintado.

Gutemberg y empleados de la imprenta.

Llegado al año 1438, Gutenberg ya había creado la primera imprenta, basada en las prensas de uvas utilizadas para elaborar vino. También en este tiempo había desarrollado una tinta capaz de adherirse a los tipos de metal. Sin embargo, tenía un problema, y era la falta de capital para seguir con el desarrollo de la imprenta.

En 1448, Gutenberg decidió regresar a su ciudad natal, Maguncia, para pedir prestados a un familiar los 150 florines que le hacían falta para abrir su taller. Así sucedió, no obstante, en 1455 tenía otra deuda acumulada con el comerciante Johann Fust, y ésta le hizo perder todo el equipo, y la producción del libro que estaba imprimiendo: La biblia de cuarenta y dos líneas.

Detalle de La Biblia de cuarenta y dos líneas.

Fust y Schöffer, su yerno, finalizaron la producción e impresión de la biblia y la vendieron, obteniendo unos buenos beneficios. Éstos aumentaron los próximos años, por lo que fue un negocio fructífero y que pasó a las próximas generaciones. Por su parte, Gutenberg murió en la pobreza en 1457.

PRIMERAS EDICIONES IMPRESAS

  • EDICIÓN PRÍNCIPE

Hablar de imprenta significa hablar de edición príncipe, que es la primera edición de una obra impresa (se aplica sobre todo a los clásicos).

La aparición de la imprenta constituye un momento clave, entre otros motivos, porque supuso un corte con la producción de libros. A partir de este momento, o se seleccionaban para imprimirse, o se quedaban como manuscritos, y muchas veces se perdían.

Un ejemplo de ello es la obra de Curial e Güelfa, novela caballeresca que había quedado en formato manuscrito, y no llegó a la imprenta hasta 1901, cuando el filólogo Milà i Fontanals lo encontró en la Biblioteca Nacional de España.

Se puede decir que, con la invención del libro impreso, el lector ya no tiene ante sí un objeto personal y único para el que se ha determinado unas ciertas características, sino un producto definido por el librero o librero-editor. Es por ello que, si éste último quería vender, debía elegir con sumo cuidado el texto, la materialidad del libro y el sector del público al que se dirigía su edición.

Sinodal de Aguilafuente. Primer libro impreso en España.
Archivo de la Catedral de Segovia.

En algunos casos, sí que se continuaron las características materiales del manuscrito, y son precisamente los libros cuyo texto está en latín:

  • litúrgico
  • escolástico-universitario
  • humanístico
  • de devoción

No quiero finalizar este apartado sin remitirme a los libros incunables, denominados así posteriormente para referir los libros impresos a partir del día de la invención de la imprenta, hasta el 31 de diciembre de 1500.

  • EDICIÓN ALDINA

Recibe este nombre porque esta tipología de libro fue creada por el impresor, librero -y considerado primer editor- Aldo Manuzio. La edición aldina tuvo sus inicios en el siglo XVI y tiene vigencia hasta la actualidad.

Las primeras colecciones aldinas comienzan a difundirse a partir de 1551, y se caracterizan por ser obras de gran elegancia, orden y corrección de los textos. Manuzio es innovador, además de por lo ya mencionado, porque va a centrarse en editar colecciones de textos de autores clásicos, de forma que la lectura sea una actividad libre, sin límites temporales, espaciales o textuales.

 

  • TRADUCCIONES

Durante el siglo XVI se diversificó el público al que se dirigían las obras impresas. Por un lado, existía un público erudito, y por otro, uno general. Consecuentemente, el público general va a demandar obras más económicas, y, además, en idioma vulgar.

De este modo, aparece:

  • Literatura de caballerías
  • Cuentos de hadas
  • Vidas de santos
  • Instrucción infantil

Este público popular también va a demandar clásicos en vulgar, y se presentan como traducciones, sin glosas ni comentarios, en un formato pequeño, y sin ilustraciones. En ocasiones, incluso, la obra era una especie de resumen, para facilitar su lectura.

 

Durante el siglo XVII y hasta el XVIII se vivió una crisis por la imposibilidad de innovación, debido a las guerras de religión que generaron control y represión a todos los niveles. Por lo tanto, el mercado seguro eran los clásicos, de manera que los editores apostaron por las reimpresiones.

Habría que esperar los cambios a la llegada del siglo de las luces, momento en que se transformaron las relaciones de producción y uso del libro, en función al pensamiento ilustrado.

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