¿Por qué recurrir a la piratería cuando se puede leer cualquier libro con un solo clic?

La piratería llegó a nuestro día a día de la mano de Internet, hace ya varias décadas. Este movimiento se da cuando se almacena, copia y distribuye contenido audiovisual, musical o editorial sin previa autorización del titular de los derechos. En el caso concreto de este ensayo, es la última opción la que nos concierne: la piratería en el sector editorial.

 

Edición científica versus edición genérica

Si echamos un vistazo al panorama de la edición científica, esta dista mucha de la situación de la edición en general. La primera, aboga cada vez más por el movimiento de Acceso Abierto a la producción científica (Open Access) y, de hecho, tiene el soporte e impulso de los gobiernos para que el movimiento sea cada vez más generalizado. Como se menciona Ferreras (2012), se desarrollan políticas de Acceso Abierto porque favorecen la producción científica del país, en él, vemos el compromiso de las administraciones, tanto nacionales como europeas por el desarrollo de un nuevo modelo de difusión del conocimiento y de la información. Con esta afirmación, queda más que constatado que la producción científica se ampara por la libre difusión de los contenidos, aunque el autor siempre mantiene los derechos de dichos contenidos.

En la edición no científica, se intenta promover el Acceso Abierto, pero es complicado, ya que, aunque se engloban ambos casos dentro del sector editorial, son muy diferentes entre sí. Por un lado, los autores de literatura científica publican por prestigio, por avalar su aporte a una determinada disciplina y por cuestiones burocráticas dentro de la Universidad. En el sector literario en general, muchos autores publican con la voluntad de ser escritores, de hacer de una vocación su profesión. Por lo tanto, no pueden tomarse la libertad de publicar un libro sin remuneración alguna. El contenido de literatura científica y literatura en general también es muy diferente, así como el tipo de institución que publica: en uno, editoriales comerciales en su mayoría, y en el caso de las editoriales científicas, estas suelen pertenecer a una institución pública como es una Universidad y, por lo tanto, estar subvencionadas con presupuestos públicos. Con lo cual, vemos que no es razonable aplicar a ambos tipos de literatura las mismas modalidades de publicación, al menos desde mi percepción. Además, la legislación es un tanto ambigua y parece que señale como modelo de distribución solamente hacia el Copyleft, como ocurre con la Disposición Adicional tercera de la Ley 23/2006, de 7 de julio; y las disposiciones decimosexta y decimoséptima de la ley 56/2007, de 28 de diciembre.

 

¿La legislación lucha por erradicar la piratería?

Ahora bien, cada vez abundan más los libros electrónicos, y éstos, además de todos los cambios que implican en el proceso de lectura, también han comportado variaciones en los modelos de negocio. Así pues, creo que un problema fundamental es que los libros digitales sigan albergando un 21% de IVA, ya que supone un impuesto muy elevado que aumenta todavía más el precio que se ha de pagar por adquirir un libro digital. De cualquier forma, y según los datos registrados en el capítulo de Carbajo (2012), en el 2011 se dio que casi el 50% de los libros digitales vendidos fueron adquiridos en mercado pirata. Es una cifra elevadísima, por eso, debería ser una cuestión de primera línea el tomar medidas para erradicar la piratería.

Si tomamos en consideración la legislación, vemos que es muy poco exhaustiva. Esto, lo que genera es que se sigan desarrollando sitios web que distribuyen y almacenan contenidos sin autorización de los titulares de los derechos de dichos contenidos. También ocurre que se intercambian archivos en redes P2P, como ocurre con .torrent o .ed2k., o que haya enlaces a archivos con contenidos no autorizados. Encargada de estos asuntos hay cierta legislación, pero muy laxa, ya que, a modo de ejemplo, y en cuanto a los usuarios de las redes P2P, no es siquiera obligatorio exigir a los ISP identificar a sus usuarios cuando lo pida un juez, por lo que no se pueden emprender acciones legales contra ellos, y en el caso de los operadores, tampoco. En este sentido cabe mencionar la Disposición Final Cuadragésima Tercera LES, conocida como la Ley Sinde, que trata de combatir las actividades que dañan los derechos de Propiedad Intelectual en Internet. Esta, ha sido una ley ambigua desde un primer momento. Todavía ahora, en 2019, se ha logrado reformarla y aprobar que a partir de marzo de este año se puedan cerrar webs sin la aprobación de un juez.

Con todo esto, lo que quiero decir es que es urgente reformar la legislación, hasta ahora se han modificado algunos aspectos de la misma, pero sin mucho éxito. Leyes como la 23/2006 de reforma del TRLPI de 1996 son insuficientes. Parece ser que, dado que el sector editorial aporta muy poco a las arcas del estado, a diferencia de otros sectores, no les importa relegarlo a un segundo plano y que, por el momento, haya tan elevadas cifras de piratería.

 

Algunas medidas para limitar la piratería

Ya para finalizar considero que, como medidas para reducir la piratería sería muy importante que se utilicen DRM blandos, ya que, a mi modo de ver, los DRM blandos facilitarían la distribución de los libros y erradicarían la piratería, y manteniendo los derechos, autores y editoriales. Cuantas más limitaciones, más voluntad tiene el usuario por recurrir a otras alternativas, aunque estas sean ilegales. También he mencionado anteriormente la necesidad de bajar el IVA del libro digital al 4%, igual que está el libro en papel. Por último, exponer también que para mí, el futuro ya muy próximo está en las plataformas de suscripción. Creo que garantizan un acceso integral a muchas lecturas digitales y dado que están todas en el mismo lugar, facilitan mucho la tarea al lector de buscar los libros en la red. Las plataformas que han desarrollado modelos de suscripción para lectura digital (24 symbols, Nubico, Kindle Unlimited, entre otros) todavía están en una fase de ensayo-error, pero veo muy buena opción (en el caso de que el usuario lo amortice), el disponer de una plataforma donde por un coste fijo y bastante asequible cada mes pueda acceder a miles de libros a un solo clic.  A todo esto, cabría sumar la reforma de la legislación, sin vacíos legales ni ambigüedades, y que de forma exhaustiva persiguiese cualquier acto de piratería para poder así erradicarlo.

Hasta aquí la entrada de hoy. Ante cualquier sugerencia o puntualización, no dudéis en dejar vuestro comentario o escribir directamente a info@universoescrito.com

 

Bibliografía consultada:

Tránsito Ferreras. «Libros electrónicos en acceso abierto». En: José Antonio Cordón, Fernando Carbajo, Raquel Gómez, Julio Alonso. Libros electrónicos y contenidos digitales en la sociedad del conocimiento. p. 427-455. Madrid : Pirámide, 2012. ISBN 9788436827699

Fernando Carbajo. «Acceso abierto y piratería de libros electrónicos en internet». En: José Antonio Cordón, Fernando Carbajo, Raquel Gómez, Julio Alonso. Libros electrónicos y contenidos digitales en la sociedad del conocimiento. p. 500-538. Madrid : Pirámide, 2012. ISBN 9788436827699

Reflexiones sobre la piratería en el sector editorial
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